El gobierno francés, la policía y comerciantes de París se preparaban hoy para nuevas manifestaciones violentas el próximo sábado, pese a la marcha atrás del presidente Emmanuel Macron con un aumento de combustibles que desató semanas de protestas.

La policía y autoridades locales celebrarán hoy reuniones de emergencia para debatir la estrategia de seguridad para el sábado, día en que el movimiento de los 'chalecos amarillos', que ha liderado las protestas, planea su cuarta movilización en la capital.

Luego de que París viviera una auténtica batalla campal entre policías y manifestantes el fin de semana pasado, se espera que muchos negocios y restaurantes cierren sus puertas el sábado por temor a una repetición de la violencia.

El gobierno de Macron anuló ayer el aumento de los impuestos al combustible, pero las exigencias de los manifestantes ahora se han extendido a muchas otras cuestiones, en particular la agenda económica liberal del presidente.

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